VAR (Asistencia al Árbitro por Vídeo) >
Perdonen por las molestias
Algoritmo arbitral
Se cumple un año de VAR en segunda y la experiencia parece dejar más dudas de las que pretendía solventar.
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Antonio Caracuel - 03 jul 2020 - 17:11 CEST
De momento permiten mejorar la luz en nuestras fotografías o encontrar a amigos que teníamos olvidados, pero antes de que queramos darnos cuenta un algoritmo podrá realizar cualquier actividad imaginable con mayor rapidez, eficiencia y fiabilidad que el más capaz de entre los nuestros, incluido redactar artículos como éste que ahora lee. Tal vez vayamos a un mundo en el que unas máquinas leerán los artículos escritos por otras máquinas. Un mundo en el que ni usted ni yo tengamos lugar. Hasta entonces aquí andamos, escribiendo torpemente artículos y haciendo torpemente el resto de nuestras tareas. Ayudándonos, eso sí, de una tecnología que apenas controlamos y mucho menos entendemos. Lo mismo que vienen haciendo los árbitros de un tiempo a esta parte.
El VAR, de sus siglas en inglés para Asistencia al Árbitro por Vídeo (Video Assistant Referee), lleva ya una temporada en segunda y dos en primera, obra y gracia de LaLiga, y la herramienta que prometía acabar con la polémica en el fútbol parece haberla incrementado. Antes nos resultaba inverosímil que un árbitro no hubiera visto, entre una vorágine de lances, un penalti a nuestro delantero del que hasta un aficionado despistado en la última fila de butacas no tenía la más mínima duda. Ahora no podemos dar crédito cuando el mismo árbitro no pita a favor de nuestro equipo después de ver las imágenes en las que que el jugador es trabado justo antes de chutar a puerta vacía. El VAR no ha terminado con la polémica, tan solo la ha deplazado fuera del campo, a una habitación sin ventanas en la que el fútbol se ve desde todos los ángulos pero no se percibe con los poros.
Tal vez la herramienta haya nacido ahogada por un protocolo confeccionado para no reducir ni un gramo la autoridad del árbitro en el campo o para minimizar el lapso de la pausa de tensa deliberación tras una jugada dudosa. Tal vez solo necesitamos ser pacientes y esperar a que los árbitros se adapten al nuevo protagonista de su labor. Pero me da que el problema es otro. Que una cosa es detectar si el balón traspasó completamente la línea de gol o si el delantero estaba o no un paso adelantado, y otra interpretar si un defensa tenía la intención de derribar a su rival o simplemente se vio arrastrado por su propia inercia. Para esto último las imágenes desde cualquier ángulo no siempre son el mejor consejero.
Y es que la polémica en el fútbol no está en el error arbitral, como muchos presumen, sino en el ojo del aficionado. Ese aficionado que no entiende como parte del juego que un árbitro pueda interpretar con poco o ningún acierto el incidente que perjudica a nuestro equipo y que sin embargo justifica cuando lo favorece. Ese aficionado que no entiende que el árbitro es como el poste de la portería o el banderín del saque de esquina: caprichoso como un niño malcriado, pero sin un ápice de intención. Que pita lo que buenamente atisba y lo que sus entendederas le alcanzan rezando a todo lo que conoce por no equivocarse. Y que claro que la presión del público y el color de las camisetas le pesan en cada decisión. Pero de ahí a decir que los errores son intencionados y que buscan dar o quitar ligas hay un abismo.
Archivada en
Clasificación jornada 9
- Equipo
- Pt
- PJ
- G
- E
- P
- GF
- GC
- 14
- Eldense
- Eldense
- 11
- 9
- 3
- 2
- 4
- 10
- 12
- 15
- Elche
- Elche
- 10
- 8
- 3
- 1
- 4
- 9
- 9
- 16
- Cádiz CF
- Cádiz CF
- 10
- 9
- 2
- 4
- 3
- 12
- 16
- 17
- Ferrol
- Ferrol
- 9
- 8
- 2
- 3
- 3
- 5
- 8
- 18
- UD Almería
- UD Almería
- 9
- 9
- 2
- 3
- 4
- 14
- 18